El corte de siempre: la ficha del cliente en una barbería
El corte que ese cliente siempre pide vive en la cabeza de un barbero, que es donde no sirve cuando ese barbero libra el martes.
ioSoft es un estudio pequeño que construye software a medida: aplicaciones de escritorio, web y móvil para negocios que ya no caben en una hoja de cálculo, y primeras versiones para ideas que todavía no existen.
Ilustración de la pantalla de órdenes de ioSoft Taller, una de las aplicaciones del estudio. No es una captura de pantalla.
Cuando construimos para nosotros mismos hacemos una aplicación por giro, no un sistema que se configura: pago único por computadora, corriendo en la red del propio negocio. Cada una tiene su página, con lo que hace y lo que cuesta.
Talleres mecánicos y de servicio automotriz
Recepción de vehículos, órdenes de trabajo y caja para talleres que hoy trabajan con libretas y hojas de cálculo.
En venta
Clínicas veterinarias y consultorios de mascotas
Fichas de pacientes, consultas y cobros para clínicas veterinarias pequeñas.
En venta
Lavanderías y tintorerías de barrio
Recibe la ropa, síguele el paso por planta y entrégala cobrada — por kilo o por pieza — sin libretas.
En venta
Barberías y peluquerías de barrio
Agenda las citas del día, registra cada corte con su barbero y cierra la caja — con la ficha de cada cliente y su corte de siempre a la mano.
En venta
Moteles y hoteles de paso
Renta cuartos por rato o por noche, carga el consumo a la cuenta y cierra el turno — sin depender de Internet.
En venta
Tiendas de abarrotes, misceláneas y minisúper de barrio
Cobra en el mostrador, controla lo que tienes en el estante y cierra la caja del día — sin depender de Internet.
En venta
No tenemos un muro de logos de clientes. Tenemos software que construimos, mantenemos y cobramos nosotros mismos, usado todos los días por talleres, restaurantes y tiendas en México y Guatemala. Son productos propios, no trabajo por encargo, y es la única prueba que podemos ofrecer sin adornarla.
Menú digital, pedidos por WhatsApp y comandas de cocina para restaurantes.
Punto de venta en la nube con facturación FEL, inventario y tienda en línea.
Punto de venta de un solo pago para tiendas y abarrotes, sin depender de Internet.
App de casa compartida: quehaceres, compras y la semana, para parejas y roomies.
Órdenes de trabajo y clientes para talleres mecánicos.
Historia clínica y consultas para clínicas veterinarias.
Recepción, proceso y entrega de prendas para lavanderías.
Citas, servicios y caja para barberías.
Cuartos, estancias y corte de turno para moteles de paso.
Mostrador, inventario y fiado para tiendas de abarrotes.
Cambia lo que traes, no cómo se construye.
Libretas, hojas de cálculo y WhatsApp. Miramos cómo trabaja el negocio y hacemos el software con esa forma, en vez de pedirte que cambies la tuya. Escritorio, red local y sin depender de Internet cuando así conviene.
Una primera versión de verdad, no una maqueta. Empezamos por la parte que decide si la idea se sostiene y cerramos un recorrido completo aunque sea chico. La IA entra cuando resuelve algo, no como adorno.
Nos sumamos a un producto que ya existe: la función que nadie alcanza, la deuda que ya duele, la parte que necesita a alguien con oficio. Hablas con quien escribe el código.
El mismo camino para los tres, porque el riesgo siempre está en el mismo lugar: en lo que nadie probó todavía.
Antes de escribir código vemos cómo se hace hoy: quién lo hace, en qué se atora y qué pasa cuando sale mal.
Lo que puede hundir el proyecto se construye al principio. Si algo no va a funcionar, mejor saberlo la segunda semana que el quinto mes.
Una versión chica pero entera, que alguien pueda usar de punta a punta. No media docena de pantallas a medias.
Lo que aprendemos ahí decide qué sigue. Se entrega, se corrige y se vuelve a entregar.
Somos dos socios que construyen, mantienen y cobran sus propios productos. Eso cambia cómo se trabaja con nosotros.
No hay ejecutivo de cuenta ni junta para volver a explicar lo que ya explicaste. Escribes y contesta quien construye.
Repositorio, credenciales y despliegue a tu nombre desde el primer día. Si un día quieres seguir sin nosotros, puedes.
No pagas oficinas ni un equipo de ventas. Lo que cobramos es el trabajo, y por eso un proyecto chico sigue siendo posible.
Ves avance cada semana, no una demo grande al final de tres meses. Corregir temprano es barato; corregir al final, no.
Lo que nos preguntan antes de escribir. Si falta algo, va en el mismo formulario.
Nos interesa la idea, lo que ya intentaste y hacia dónde podría crecer. Contesta quien va a hacer el trabajo, no un vendedor.
Cómo se lleva el trabajo administrativo de un negocio pequeño, con software o sin él.
Guías
El camino completo de un vehículo, de la puerta a la entrega, y lo único que hay que dejar escrito en cada paso.
El día de una clínica pequeña, paso a paso, y el momento exacto en que conviene anotar cada cosa.
El día de una barbería, paso a paso, y el momento exacto en que conviene anotar cada cosa para que el sábado no haya nada que reconstruir.
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