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La vacuna que no se pone casi nunca es una decisión. Es una fecha que pasó sin que nadie la mirara. El dueño no dijo que no: se le olvidó, y a la clínica también.
Es el ingreso más previsible de una clínica pequeña y el que más se cae, porque depende de que alguien se acuerde en el mes correcto.
La fecha se fija cuando se aplica
Hay un solo momento en que se sabe con certeza cuándo toca la próxima: el momento en que se pone la de hoy. Ahí está el paciente, está la dosis y está el dueño delante.
Si la fecha siguiente no se anota en ese momento, después hay que calcularla, y calcularla exige abrir la ficha de alguien que no está en la clínica. Nadie hace eso un martes ocupado.
Una lista, no una búsqueda
La diferencia entre una clínica que llama y una que no es el formato de la pregunta. «¿A quién le toca este mes?» es una lista que se lee en un minuto. «Voy a revisar las fichas a ver a quién le toca» es una tarde de trabajo que nunca se hace.
- Vacunación anual, contada desde la última aplicada y no desde el nacimiento.
- Refuerzos de cachorro, que son los que más se caen porque son varios seguidos.
- Desparasitación, según lo que se haya acordado con el dueño.
- Controles pendientes: la consulta que quedó en «tráemelo en quince días».
Quién llama y cuándo
Una llamada, con una semana de anticipación, hecha por la persona que atiende el mostrador. No hace falta más. Lo que hace falta es que la lista exista y que alguien tenga ese rato asignado; si es tarea de todos, no es de nadie.
Todo esto se cae si la fecha no quedó escrita en la consulta, que es la razón por la que la historia clínica se escribe en el momento y no después. ioSoft Veterinaria guarda la aplicación y el control siguiente en la misma ficha del paciente.