ioSoft Taller o una hoja de cálculo
Por qué la hoja funcionó durante años, en qué cuatro puntos se rompe siempre, y cuándo conviene quedarse con ella.
| ioSoft Taller | una hoja de cálculo | |
|---|---|---|
| Costo | Pago único por computadora | Gratis, si ya tienes el programa |
| Dos personas anotando a la vez | Todas trabajan sobre la misma información | Se copia el archivo y aparecen dos versiones |
| Historial por vehículo | La orden queda pegada a la placa al cerrarse | Se arma filtrando, si las columnas se llenaron igual |
| Permisos | Cada persona entra con su usuario y ve lo suyo | Quien abre el archivo puede cambiarlo todo |
| Rastro de lo que se cambió | Las acciones quedan con nombre | Ninguno |
| Adaptarla a una idea nueva | Trae las pantallas del oficio ya hechas | Una columna más, en cinco minutos |
| Respaldo | Copia de la base, en tu red | Copiar el archivo, si alguien se acuerda |
Nuestra respuesta honesta
Si el taller es de una persona y anota pocos trabajos al mes, quédate con la hoja. Cuando hay dos manos escribiendo o el historial empieza a hacer falta para cotizar, la hoja ya te está costando tiempo aunque no te cueste dinero.
Casi todos los talleres que compran un programa venían de una hoja de cálculo. No de una mala: de una que funcionó durante años y dejó de dar. Vale la pena decir primero por qué funcionó, porque eso explica cuándo conviene quedarse con ella.
Lo que la hoja hace bien
Es gratis, ya sabes usarla y se adapta a lo que se te ocurra el martes. Para un taller de una o dos personas que anota veinte trabajos al mes, una hoja bien hecha es suficiente y cambiarla sería moverse hacia atrás.
Dónde se rompe
Se rompe en cuatro puntos, siempre los mismos, y ninguno se arregla con una hoja mejor:
- Dos personas a la vez. La hoja se copia, y a partir de ahí hay dos verdades.
- El historial. Buscar qué se le hizo a una placa hace catorce meses significa filtrar, y filtrar bien solo lo hace quien armó la hoja.
- Los permisos. Quien puede escribir un precio puede borrar el mes pasado, y no queda rastro de quién fue.
- La caja. Los anticipos y los saldos terminan en una segunda hoja que hay que cuadrar contra la primera.
Qué cambia con una aplicación
Lo que cambia no es la cantidad de datos, es quién los sostiene. Las órdenes quedan pegadas al vehículo sin que nadie las ordene, el estado se ve desde el mostrador y cada persona entra con lo suyo. El método sigue siendo el mismo que describe la guía para organizar un taller.